Problemas más frecuentes que se producen durante la tramitación de una herencia

Problemas más frecuentes que se producen durante la tramitación de una herencia

Cuando oímos la palabra ‘herencia’ normalmente viene a nuestra mente automáticamente infinidad de beneficios que asociamos a esta palabra. Sin embargo, también pueden ser muchos los problemas y dolores de cabeza que se pueden desencadenar durante el proceso.

Normalmente las herencias implican a varias personas, lo que significa que tiene que producirse un entendimiento entre todas las partes involucradas. A veces, esto no resulta nada sencillo y puede provocar diversos problemas o complicaciones.

Y es que el proceso y trámite de una herencia puede resultar largo y complicado en algunos casos. A continuación. te detallamos algunos de los principales problemas que se pueden producir durante la tramitación de una herencia, dudas frecuentes y soluciones posibles.

Según una encuesta realizada por la OCU, Organización de consumidores y usuarios, a 770 personas que tuvieron que enfrentarse a este proceso en los últimos diez años se concluyó lo siguiente:

  • El 42% tuvo problemas relacionados con la división de la herencia.
  • El 39% tuvo problemas relacionados con el inventario y valoración de propiedades.
  • El 26% tuvo problemas con la posesión de los bienes.
  • El 22% tuvo problemas relacionados con acuerdos para realizar la propia herencia.
  • El 20% tuvo problemas por los impuestos que tuvo que pagar para recibir dicha herencia.
  • El 10% tuvo problemas relacionados con el testamento.

Como podemos ver, el listado de problemas que pueden presentarse durante este proceso puede ser muy variado, según el caso de cada persona.

¿Quiénes son legalmente los herederos en caso de un fallecimiento?

En primer lugar, el testamento es el que tendrá mayor peso a la hora de realizar el reparto de bienes. Pero también puede darse el caso de que la persona fallecida no cuente con un testamento.

En este caso, se trataría de una sucesión intestada. Lo que significa que la persona fallecida no cuenta con un testamento o este no tiene validez legal. En el caso de no haber testamento o que no tuviera validez el orden de sucesión sería el siguiente:

  1. Hijos y descendientes.
  2. Ascendientes.
  3. Cónyuge.
  4. Hermanos y parientes.
  5. El Estado.

Además de esto, es importante conocer la existencia del denominado Impuesto de Sucesiones (ISD). Un impuesto al que tiene que hacer frente toda aquella persona que recibe una herencia o donación.

¿Cuáles son los problemas más comunes en una herencia?

A continuación, detallamos algunos de los problemas más frecuentes que se producen durante la tramitación de una herencia.

1.- Desacuerdo entre los herederos: Es bastante frecuente que se produzca algún tipo de conflicto entre los herederos. Cuando el testamento no deja claro el reparto exacto, cuando alguno de los herederos queda en desventaja con respecto al resto o cuando se produce la copropiedad de determinados bienes, por ejemplo. En estos casos, suele ser necesaria la mediación hereditaria con el fin de llegar a un acuerdo entre los herederos.

2.- Paradero desconocido de uno de los herederos. Cuando el reparto se dificulta porque uno de los herederos se encuentra en paradero desconocido.

3.- Deudas en la herencia: Otro de los problemas más frecuentes son las deudas en la herencia. Puesto que los herederos no solo heredan los bienes, sino también las deudas de la persona fallecida. En este caso existen dos soluciones posibles:

Beneficio de inventario: Esta opción implica saldar las deudas del fallecido con los bienes que tenga en propiedad. Una vez saldada la deuda, el resto de bienes se repartirían entre los herederos.

Renuncia a la herencia: También existe la opción de renunciar a la herencia. Lo que implicaría no aceptar las deudas ni tampoco los bienes del fallecido.

Todos estos trámites deberán realizarse siempre ante notario.

4.- Desheredaciones: Una desheredación se produce cuando la persona que realiza el testamento priva a un heredero de recibir una parte. En este caso, deberá realizarse por escrito mediante el testamento y con una causa justificada como indica el artículo 849 del Código Civil: “La desheredación solo podrá hacerse en testamento, expresando en él la causa legal en la que se funde”. En el caso de que no se exprese una causa o esta no pueda probarse existe la posibilidad de que sea anulada.

5.- Impuesto de Sucesiones: Se trata de un impuesto que hay que pagar al Estado cuando se produce el reparto de una herencia. Es un tributo que debe pagar la persona o personas que reciben la herencia. Este impuesto dependerá de diversos factores como el caudal hereditario, la Comunidad Autónoma del fallecido o de los bienes, etc.

En muchos casos, los herederos se ven obligados a renunciar a la herencia porque no pueden asumir los gastos que esto supone.

¿Qué deberías saber sobre el Impuesto de Sucesiones?

  • Este impuesto no tiene un porcentaje fijo, ya que cuanto más recibes más pagas. El porcentaje puede variar considerablemente teniendo en cuenta diversos factores. Lo que significa que es un impuesto progresivo.
  • El Impuesto de Sucesiones es un impuesto regulado por el Estado y obligatorio en todo el territorio español.
  • La Ley 29/1987, de 18 de diciembre del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones es la encargada de regular los incrementos patrimoniales como resultado de herencia o donación a una persona física.
  • En el caso de que quien recibe la herencia o donación sea una persona jurídica tributará por el Impuesto de Sociedades, en lugar del Impuesto de Sucesiones.
  • La regulación del Impuesto de Sucesiones varía de una Comunidad Autónoma a otra.

¿Dónde y cuándo se debe tributar el Impuesto de Sucesiones?

Como hemos dicho anteriormente, las condiciones varían considerablemente entre una Comunidad Autónoma y otra, ya que en cada una se aplican condiciones completamente diferentes.

En el caso de fallecimiento, se deberá tributar en aquella Comunidad Autónoma en la que residía la persona fallecida al margen de donde se encuentren los bienes.

En el caso de donación, se deberá tributar en aquella Comunidad Autónoma en la que resida la persona que reciba los bienes.

En el caso de existir beneficiarios por un seguro de vida, se deberá tributar en la Comunidad Autónoma en la que tenía la residencia la persona fallecida.

En cualquiera de estos casos, el plazo para realizar el pago será de seis meses desde la fecha del fallecimiento.

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